jueves, 12 de marzo de 2015

De la C a la C (16) La Codorniz

A veces me gusta fingir que soy guionista, aunque en realidad lo único que soy es escritor de guiones. Esos guiones no se llevan a dibujo en un 95% de las veces, por eso decir que soy guionista me suena a sobrado. Por eso solo hay un campo en el que me encuentro realmente cómodo a la hora de escribir: El humor gráfico. Por un lado porque soy un consumidor ávido del humor gráfico. Por otro, porque he trabajado como humorista (ojo, que hablo de trabajar de lo de cobrar dinero y eso) Así que he decidido que hoy voy a dedicar mi sección a la primera revista moderna de humor gráfico que se publicó en España: La Codorniz, la revista más audaz para el lector más inteligente.


Pongámonos en situación: Es 1936 en España, empieza la Guerra Civil. Cada uno de los bandos saca una serie de publicaciones bélicas, revistas dedicadas a levantar la moral de las tropas propias y hacer burla del ejército enemigo. Una de ellas surge en el bando nacional en 1937, se llama Trinchera. Tres números más tarde cambia su nombre por La Ametralladora, ya que Trinchera también es el nombre de una publicación del otro bando. En noviembre de ese mismo año se produce un cambio fundamental en la dirección de la Ametralladora: Ponen como director a Miguel Mihura

Miguel Mihura era un escritor de la nueva ola, gran amigo de los renovadores del humor patrio como Jardiel Poncela, Ramón López de la Serna, Edgar Neville y Tono, pertenecientes a lo que se pasaría a llamar “La otra generación del 27” o “Generación del 27 del humor”. Desde su llegada como director a la revista el humor agresivo de la Ametralladora se va convirtiendo poco a poco en el humor más blanco, vanguardista y subrealista de estos autores, principalmente Mihura, Tono y Herreros. Cuando la Guerra Civil termina la revista desaparece y aparece su sucesora (en lo que respecta al humor, no a la ideología): La Codorniz 

El 8 de junio de 1941 aparece el primer número (con la portada de Tono que podéis ver más arriba). Mihura recupera el humor de antes de la guerra, aparecido en las revistas “Buen Humor” y “Gutierrez”. Es un humor blanco, sin intención de ser crítico, en el que la risa viene provocada por el absurdo y no por la parodia. El tipo de dibujo no se parece al humor gráfico anterior, usándose un dibujo más “simplista” o incluso “infantil” que prima el diálogo y la acción al preciosismo. En el caso de Tono se puede apreciar una enorme influencia de los estilos pictóricos de las vanguardias, como el cubismo o el dadaísmo. 

Mihura tenía una idea muy clara del tipo de revista que quería, de humor sin crítica, en sus propias palabras una especia de obra musical que se escucha para pasar el rato y nada más, por ello se negó a incluir a autores que no comulgaran con esta ideología. En 1944 Miguel Mihura decide dejar la revista para centrarse en el teatro (Cosa que me alegra, porque si no quizá no existiría la genial Tres Sombreros de Copa, entre otras), por lo que vendió la revista a una SA que puso de director al anterior redactor jefe, Álvaro Delaiglesia. Y aquí comienza la etapa dorada de la Codorniz (y su subtítulo: la revista más audaz para el lector más inteligente) Se incorporan nuevos dibujantes de la calidad de Chumy Chúmez, Mingote o Nácher y surgen varias de las secciones más famosas de la revista, como La Cárcel de Papel, ¿Está Vd. seguro? O Tiemble después de haber reído. El humor absurdo va quedando relegado ante un humor con cierta crítica política y social. Ah, otra incorporación es la del genial Gila, que años antes de sus añorados monólogos pegado a un teléfono ya destacaba como humorista gráfico que mezclaba el absurdo con una mala leche espectacular. A mí me encanta


Ante el aumento de la venta de ejemplares llega otra nueva oleada de autores, entre los que podemos destacar a Máximo, Kalikatres, Mena o Jose Luis Coll entre otros muchos.

La Codorniz tuvo un éxito tremendo hasta 1970, año en el que muere la mano en la sombra, el redactor jefe Fernando Perdiguero. Tras su muerte empieza la decadencia, que tardaría aún así 8 años en acabar con la revista. Uno de los motivos por los que los lectores le dieron la espalda a la revista fue, curiosamente, el fin de la censura. Esto llevó a la aparición de mucha competencia (a la que en algunos casos se fueron a trabajar los propios autores de la Codorniz) y a un exceso de propensión al “destape” que echó para atrás a los lectores más “intelectuales” de la revista

El 11 de diciembre de 1978 salió a la calle el último numero de la revista. En total se publicaron 1898 números por los que pasaron todos los humoristas gráficos que han tenido éxito en España (aparte de los antes nombrados nombres como Forges, el Perich o el Roto bajo el seudónimo Ops) Su influencia en los autores gráficos actuales y en revistas como el Jueves o Mongolia es brutal y la historia del humor gráfico y el humor en general en España no sería la misma sin su existencia.

En fin, espero haber contribuido un poquito a homenajear a este trocito de humor, historia y sabiduría que constituyó la Revista Decana del Humor. La semana que viene si os apetece seguiré por aquí dándole un repaso al mundo del cómic en todas sus formas, analizándolo de la C a la C. 

¡Gracias por leerme!

EXCELSIOR!

lunes, 9 de marzo de 2015

96 exTreBeO micropodcast: LOS COMBATES COTIDIANOS

Uno de los  cómics europeos más destacados de los últimos años: “Los combates cotidianos”, del historietista francés Manu Larcenet (Issy-Ies-Moulineaux, 1969).

Su título, tal vez, recuerde a los aficionados al cine el de “Gente corriente” (Robert Redford, 1980), y es que precisamente este cómic y la célebre película tienen en común eso: el hablar de personas normales, de sus vidas, de sus ilusiones y dudas, de sus alegrías y conflictos. El protagonista es Marco, un joven fotógrafo que ha necesitado dar un paso atrás para observar su vida desde otro prisma: ha marchado a vivir a una casita en medio del campo, alejándose un tanto de su familia; ha dejado su trabajo como corresponsal de guerra, en que con su cámara mostraba el horror y el absurdo en los rostros de los desamparados. Marco es un tipo normal. Podríamos ser cualquiera de nosotros. Es hijo y hermano. Es dueño de un gato indomable. Ha conocido a una chica con la que comienza una relación, aunque teme al compromiso. Es observador. Fuma como un descosido. Padece ataques de ansiedad y de pánico, por lo que visita a un psicoanalista. No sabe adónde va. Replantearse las cosas. Volver a empezar. Ese es el punto de partida.

Así, se nos va mostrando el devenir de la vida de los personajes que intervienen en la historia a través de los pequeños detalles, que son, a qué negarlo, los que van a marcar los giros en los acontecimientos de la vida: las miradas, los caminos y las carreteras, los encuentros inesperados, los conflictos individuales, generacionales y sociales, las dudas, los recuerdos de la infancia y las vivencias del presente, la enfermedad del padre, aquel buque que cruza el horizonte al anochecer…

La obra se desarrolla en cuatro volúmenes, publicados entre 2003 y 2008 (“Los combates cotidianos”, “Tantas pequeñas cosas”, “Lo que de verdad cuenta” y “Clavar clavos”), con un dibujo limpio, vivo y expresivo, y con un guión con gran sentido del ritmo, divertido, a la par que honesto y profundo. En España está publicado por Norma Editorial, en edición integral.


Su autor, Manu Larcenet, es un historietista que se dio a conocer con su colaboración en la saga “La Mazmorra”, de Lewis Trondheim y Joann Sfar, en que se encargó del dibujo de cuatro álbumes, si bien su espaldarazo en el circuito internacional tuvo lugar con la condecoración del primer volumen de “Los combates cotidianos” como Mejor Álbum en el Festival de Cómic de Angouleme en el año 2004. Entre sus obras destacan la saga dedicada a “Las rocambolescas aventuras de…”, en que introduce a personajes célebres en situaciones estrambóticas, desarrollando historias como “La línea de fuego” (sobre Vincent van Gogh en plena contienda bélica), o “Vida de perros” (con Sigmund Freud psicoanalizando y ayudando a un perro a encontrar su alma). Igualmente, muy interesantes son “El retorno a la tierra”, de corte humorístico (con guión de Jean-Yves Ferri), o “Casi…” (donde combina estilos gráficos para narrar un hecho dramático sufrido por él mismo durante el servicio militar). En los últimos años se ha dedicado a fondo a “Blast”, obra también en cuatro volúmenes, en que ahonda en la compleja psicología de su protagonista.
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domingo, 8 de marzo de 2015

[Reseña] INDIANA JONES Y LAS LLAVES DE ATLANTIS (Dan Barry / William Messner-Loebs)

    Durante toda su historia, el cine se ha nutrido de otras artes para desarrollarse y buscar argumentos interesantes. Desde la Biblia hasta el último best seller erótico festivo, los libros han sido una fuente inagotable del que las productoras y directores de cine se han nutrido en busca de inspiración o directamente adaptando muchos de sus títulos. El cómic no iba a ser menos y, desde el principio del cinematógrafo, se ha convertido en uno de los recursos más buscados por grandes y pequeños estudios para mostrar sus historias más destacadas.

   Y también ha existido el camino inverso, personajes e historias surgidos originalmente del celuloide que han tenido también su traslación a historias entre viñetas. 

  A principios de los años 90 del siglo XX, una emergente editorial de nombre Dark Horse decidió pagar los derechos de franquicias de varias sagas cinematográficas muy exitosas y en boga por entonces para llevarlas al cómic. Así empezó a publicar en miniseries autoconclusivas (un inteligente recurso que ataba a los lectores en historias finitas pero que creaba legión de seguidores), tebeos protagonizados por Aliens, Terminators y Predators en relatos que, unas veces más, otras menos, mantenían un nexo en común con las películas originales en que se basaban. El acuerdo estrella llegó de la mano de Lucasfilm, que vendió los derechos de su popular saga Star Wars para que los dibujantes y guionistas del Caballo Oscuro dieran forma y ampliaran el Universo Expandido de la saga galáctica, tras los pobres resultados creativos que había sufrido en su paso por Marvel.

   En el paquete también iba cierto arqueólogo americano de sombrero de fieltro, cazadora raída y látigo rápido.

   Indiana Jones nació originalmente como homenaje de George Lucas a los seriales clásicos de los años 30 y 40 y a los deseos de Steven Spielberg de dirigir una película de James Bond. En una soleada playa de Hawai, ambos amigos digerían el éxito de sus últimas producciones con vistas a nuevos proyectos y Lucas le habló a Spielberg que él tenía en barbecho un guión de un arqueólogo que corría mil aventuras por parajes exóticos y siempre rodeado de bellas mujeres, que podía pasar por el mismo 007 (el guiño vino en Indiana Jones y la Última Cruzada cuando resulta que el mismísimo James Bond -Sean Connery- resulta ser el padre de Indy). Un homenaje a las viejas películas de entretenimiento que podría inaugurar una nueva saga cinematográfica. No hay que decir que Spielberg se entusiasmó con la propuesta.

   De ahí, al éxito. En busca del Arca Perdida fue el inicio de una tetralogía fílmica, una serie de t.v. (Las aventuras del joven Indiana Jones) y un posible y futuro reboot. Pero también tuvo su salto a los cómics en Marvel, que se ocupó de adaptar las películas y mostrar nuevas historias en la que puso mucho empeño pero poca creatividad, lo mismo que le ocurrió con la colección de Star Wars.

Dark Horse recogió el testigo. Siguiendo su pauta de series limitadas, buscaba un argumento contundente que tuviera la espectacularidad de lo visto en pantalla grande y se acercó a cierto videojuego que LucasArt tenía en ese momento, para adaptar su argumento al cómic. El videojuego se titulaba Indiana Jones and the Fate of Atlantis, una aventura gráfica en la que Indy recorría mil aventuras en la búsqueda de la Atlántida.

   Para perfilar la primera aventura gráfica de Indiana Jones en la editorial, Dark Horse recurrió a un dibujante clásico, una leyenda del cómic que había desarrollado toda su carrera en las tiras de prensa con las series de Tarzán y, sobre todo, Flash Gordon (al que redefinió con una estética más cercana al sci-fi que a la fantasía), Dan Barry. A cargo del guión estaba William Messner-Loebs, solvente escritor que ayudaba a sintonizar las ideas del videojuego y las propias de Barry para mantener el estilo narrativo propio de las películas. Igualmente destacadas son las portadas realizadas por Dave Dorman, que no le van muy a la zaga de las del propio Drew Struzan.

   Indiana Jones y las Llaves de Atlantis nos muestra al Dr. Henry Jones Jr. enfrascado en sus quehaceres diarios como profesor universitario, cuando recibe la visita del misterioso Samuel Corn, que le muestra una llave con el fin de determinar su procedencia y que lleva a Jones a descubrir una serie de artefactos relacionados entre sí y que encierran un enigma histórico. Con la ayuda de la deliciosa Sophie Hapgood, antigua amante metida a clarividente y del siempre dispuesto Marcus Brody, con los nazis pisándole los talones, Indiana Jones inicia una carrera contrarreloj por diversas partes del mundo para encontrar el continente perdido de la Atlántida, donde también reside una fuente de energía y poder que rivalizaría con la atómica.

   En ésta miniserie de cuatro números (publicada en España por Norma Editorial en 1991 y posteriormente recogida en el Omnibus 1 de Indiana Jones, en 2009), Dan Barry, que contaba entonces 70 años, dio el salto de las tiras de prensa al comic book, en el que sabe moverse con especial fluidez, a pesar de las diferencias en ambos medios. Dan Barry juega con su estilo clásico para una aventura que mantiene la esencia propia de las películas así como su vertiginoso ritmo aventurero, sin desdeñar la historia que cuenta y con una excelente labor de documentación detrás (por fin Indy visita España sin que parezca que se está dando un paseo por México).
   Dan Barry era un dibujante de la escuela clásica, de trazo limpio y cuidado, con especial querencia por los claroscuros, pero sin la espectacularidad que tenían sus coetáneos más jóvenes en la época. Así, nos regala una de las mejores aventuras gráficas de Indiana Jones y de la que bien podía haber tomado nota George Lucas adaptándola al cine, en vez de dejarnos esa inmerecida continuación de la trilogía clásica que es Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal.

   Indiana Jones y las Llaves de Atlantis es un merecido homenaje desde el cómic al eterno arqueólogo y a un modo clásico de hacer historietas que ya no prolifera últimamente. Una amena lectura que se puede hacer al son de la banda sonora de John Williams.


viernes, 6 de marzo de 2015

La Máquina del Tiempo #46 [webcómic]

   Nuevo viernes y nueva entrega de La Máquina del Tiempo. Hoy nos acompaña de nuevo, uno de los grandes puntales sobre los que se sustenta el cómic en Extremadura, Pedro Camello. Autor de amplia y reconocida trayectoria, incluso allende los mares, y que últimamente nos ha regalado dos obras; Julián (con guiones de otro maestro extrebeísta, Gol) y Guido el Negro: Destino de sangre...

    Disfrutar de esta página clickando sobre ella para ampliarla.

Página 46 por Pedro Camello

Todos los viernes una nueva entrega aquí,
en el blog de exTreBeO

jueves, 5 de marzo de 2015

De la C a la C (15). Perretes

En mi casa nadie compartía mi afición a los cómics. A mi novia le gustan, pero no vive conmigo. Pero hace un año introduje a alguien nuevo en mi vida que siente la misma pasión por los cómics que yo: Mi perro Logan. Por ahora el que más le ha gustado ha sido uno de los Vengadores, porque es del que ha comido más (Toda la cubierta trasera y dos páginas enteritas, incluídas las cartas de los lectores. No es de estos a los que solo les interesa el cómic en sí, también todo lo que lo rodea). También le gustan mucho los libros de Terry Pratchett, que se ha comido dos, los DVDs y hasta un juego de la Play 2. Es un friki. O un destructor de lo friki, aún no estoy seguro. Así que he decidido homenajearle dedicando mi sección semanal a los perros más famosos  del mundo del cómic. Para variar los voy a colocar por orden cronológico empezando por:

MILÚ (MILOU) 



Este fox terrier compañero fiel de Tintín, aparece desde el primer número del mismo (el famoso Tintín en el País de los Soviets, que se escribió como propaganda antimarxista) como copratoginsta. Fue el único compañero de Tintín hasta la aparición del Capitán Haddok en el noveno álbum, por lo que participaba activamente en diálogos con su amo.  Desde la inclusión de Haddok dejó de hablar pero siguió participando activamente de las aventuras, salvando a Tintín en múltiples ocasiones.  De hecho, su presencia era tan importante que durante años el título de la serie fue “Las aventuras de Tintín y Milú”. Su nombre es el mote de la primera novia de Hergé, Marie-Louise Van Cutsem. En inglés lo llamaron “Snowy” por su color totalmente blanco y porque cuando cambias el nombre de un personaje de cómic lo elegante es sustituirlo por otro con el mismo número de letras para que encaje bien en los bocadillos (en España se hace poco, no os voy a mentir)

SNOOPY



Apareció por primera vez en la tira de prensa “Peanuts”, de Schulz, en 1950, dos días después de la aparición de la primera tira. Empezó como un perrete cualquiera. Dos años después por primera vez apareció un globo de pensamiento de Snoopy. En 1957 andó por primera vez sobre dos patas. Y en 1970 se convierte en la verdadera estrella de la serie. No sé vosotros, pero por lo menos yo conocí mucho antes a Snoopy que a Charlie Brown, Peppermint Patty, Linus o cualquier otro de los protagonistas de Peanuts. Su nombre significa algo así como “Fisgoncito”  y el diseño original está basado en un perro que tuvo Schulz de niño (Spike). Es la mascota oficial de la NASA desde que Schulz cediera la imagen y el nombre después del desastre del Apolo I. Desde entonces la NASA otorga el premio Silver Snoopy Award a los empleados a los que quiere destacar por su esfuerzo en la calidad y la seguridad del programa espacial. En el Centro Espacial Kennedy se puede ver esta estatua



MARMADUKE 



Marmaduke es una tira de prensa americana de Brad Anderson que se lleva publicando desde 1954 hasta hoy. Eso son 61 años, que son 427 en años de perro.  Protagonizada por la familia Winslow y su perro Marmaduke, un gran danés, es una de las tiras de prensa más famosas de USA y alrededores (se publica también en algunos periódicos canadienses). Recibió el premio de la National Cartoonist Society en 1978. Al final de la tira hay una viñeta llamada “Dog Gone Funny” en la que se publican anécdotas de los lectores sobre sus perros. Aunque es una serie muy criticada por su monotonía (el 90% de la base de su humor es “es un perro muy grande que hace cosas de perro grande”) tiene una legión de fans espectacular, que han paralizado la retirada del strip de diferentes periódicos en varias ocasiones. En 2010 se hizo una película del mismo nombre basada en el cómic que no incluí las semanas anteriores porque es un truño como un pan. 

KRYPTO



¡Krypto el super perro! 

Es el perro que tenía Kal-el (Superman) en Krypton cuando era un bebé. Su padre lo envió en un viaje de pruebas del prototipo de cohete que luego utilizaría para salvar a su hijo de la destrucción del planeta. Así era Jor-el, buen científico pero poco ecologista. El cohete se salió de curso y llegó muchos años después, por cosas de la casualidad comiquera, a la Tierra donde Kal-el ya era un adolescente Superboy. Como es de Krypton, Krypto tiene los mismos poderes que Superman (Por cierto, ¿Qué es eso de llamar a tu perro como a tu planeta? ¿Quién llama a su perro “Tierr”?) Perteneció a la asombrosa Legión de las Supermascotas  junto a otros superanimales llegados de Krypton (como Comet el supercaballo, Streaky el supergato o Beppo el supermono) Los 60 eran una época my loca también en lo que a comics se refiere. En la “recreación” supermaniana en New 52 se incluyó un nuevo origen para el nuevo Krypto, que a día de hoy sigue siendo un personaje del Universo DC. Desde 2005 tiene su propia serie de animación en Cartoon Network.

RANTANPLAN


“El perro más estúpido del mundo”. Madre mía, ¡cómo adoro a este perro! Muchas veces compañero de Lucky Luke, el vaquero más rápido que su sombra creado por el francés Goscinny al guión y el belga Morris a los lápices, apareció por primera vez en la historia “Sobre la pista de los Dalton” en 1960. Reconozco que tengo una debilidad total por los personajes tontísimos, sean de cómic como Rantanplan (a veces escrito Ran tan plan), de series como Ralph Wiggum o de la vida real. No voy a dar nombres. Rantanplan surgió como una parodia/antítesis de Rin tin tin, que por si no lo sabéis es un pastor alemán precioso protagonista de películas mudas en los años 20. Rantanplan es tan tonto como Rin Tin Tin listo. 

Diez años después de la muerte de Goscinni, en 1987, sacaron una serie protagonizada por él en solitario con el propio Morris como dibujante. 

IDEAFIX (Idéfix)


Más Goscinni, esta vez con Uderzo. Aunque lo relacionemos inmediatamente con Astérix y Obélix en realidad no aparece hasta el 5º libro, “La Vuelta a la Galaia de Astérix” en 1963, y no recibe nombre hasta el siguiente, “Astérix y Cleopatra”. A partir de ahí tiene una participación activa y una personalidad completa que, a diferencia de Rantanplan o Snoopy que tienen globos de pensamiento, solo podemos observar por sus expresiones y sus actos. Es un perro ecologista que ama los árboles y llora cuando uno es derribado. Su nombre es un juego de palabras que quiere decir “idea fija” en francés. Al inglés lo tradujeron como Dogmatix, que mantiene la idea de “idea fija” y además le pone el “dog” perruno para dejarlo brillante y hermoso. En 1973 salieron una serie de libros infantiles protagonizados por Ideafix que, aunque contaban con la licencia de Goscinni y Uderzo, eran escritos por otros autores y no se consideran canon. Por cierto, es adorable

MANDÍBULAS (LOCKJAW)


No sabía si meterlo porque no es exactamente un perro, pero yo creo que si hemos metido a Krypto, que es alienígena, ¿Por qué no a Lockjaw? Como parte de la Familia Real Inhumana del Universo Marvel, apareció con el resto por primera vez en el Fantastic Four 45. La idea es de Stan Lee y el diseño de Jack “the King” Kirby. Es básicamente un Bulldog gigante con un tenedor en la cabeza y el poder del teletransporte. Dependiendo del guionista que toque (como ya comenté en uno de los primeros de la C a la C es un hándicap de las grandes compañías) parece tener la mentalidad de un perro normal, ser mucho más inteligente o algo intermedio entre los dos. Lo que está claro es que su familia inhumana le quiere. ¿Y por qué no le iban a querer? Mirad esa carita 

TOBY



¡Por fin uno español! Uno de los personajes seguramente menos conocidos de Escobar, padre de Zipi y Zape y Carpanta, apareció por primera vez en la revista DDT en 1967, siendo una de sus últimas creaciones. En ocasiones aparecía como mascota de Zipi y Zape, pero tuvo sobre todo una serie propia en la que vivía con Don Anito. Los guiones son típicos de la escuela Bruguera, en algunas ocasiones Toby consiguiendo lo que quiere engañando a Don Anito y otras acabando en problemas por algún malentendido. 

Y voy con el último: 

ODIE


El más joven de todos estos perros, fue creado en 1978, igual que mi novia. Ya he dicho antes que me encantan los personajes tontos, no se podía quedar fuera.  Odie, digo. Mi novia es muy lista. Odie es el perro aniamigo de Garfield, creado por Jim Davis. ¿Existe aniamigo? Debería existir. Aplicádselo también a Brian y Stewie. Odie es el único animal del cómic que no “habla”. Sus principales características son una lengua larguísima que llena todo de babas y una falta de inteligencia que en algunos casos se ha dado a entender que es una gran inteligencia escondida por no se sabe qué motivo. Como en el caso mencionado de Brian y Stewie, Garfield dedica gran parte de su tiempo despierto a fastidiar a Odie, pero le echa de menos si falta y se preocupa por él. 

Estoy seguro de que me dejo algún famoso perro del cómic por el camino, pero la verdad es que no se me ocurren. ¡Si a vosotros sí avisadme! Porque cuando muera le dejaré a Logan en herencia todos mis cómics y quiero que los disfrute antes de digerirlos, y seguro que quiere ver a coleguillas de su especie. Nada más esta semana, nos leemos la que viene si os apetece. 

¡Muchas gracias por leerme!

EXCELSIOR!

domingo, 1 de marzo de 2015

[Reseña] MIÉRCOLES (Juan Berrio)

  Lejos de las grandes y efectistas series de superhéroes, lejos de las inabarcables colecciones franco-belgas, lejos de las sobrevaloradas novelas gráficas ombliguistas (en la mayoría de los casos), se encuentran una serie de títulos cuyo factor denominador común es la honestidad de su planteamiento y el uso (buen uso), de los recursos del cómic para mostrar historias cotidianas que dejan un regusto dulce en el lector al finalizarlas.


  Miércoles, de Juan Berrio, se puede englobar dentro de este reducido grupo de obras y cuyo mayor atractivo, no es sólo la historia costumbrista que nos muestra, sino unos personajes que irradian buen rollo y unos dibujos que con un estilo sencillo, pero preciosista y atractivo, llevan al lector a pasar una amena y agradable tarde de lectura.

  Miércoles, como su propio título indica, cuenta un día en la vida de una serie de vecinos en un barrio típico de una ciudad cualquiera. La historia comienza al amanecer, con el despertar de uno de sus protagonistas y finaliza al anochecer. El argumento continua la rutina de varios personajes cuyos caminos se van cruzando a lo largo de todo el día y que Juan Berrio aprovecha para dejarnos píldoras de cada personaje y sus rutinas o quehaceres diarios.

  El punto fuerte de este título es precisamente su cotidianidad, el costumbrismo llevado al extremo más absoluto. Los personajes pasean, hacen compras, se relacionan entre ellos de la manera más normal posible y en la que todos podemos sentirnos reflejados a menos que nos fijemos un poco que nuestro día a día es el mismo que el que se presentan a los protagonistas del tebeo. Un tropiezo, un perro que se pierde, una molestia del vecino de al lado. Hechos que vemos como rutinarios y que no dejan de ser una excusa para relacionarnos con nuestro entorno, las personas que nos rodean y los sentimientos y emociones que eso nos provoca. Juan Berrio ha conseguido hacer de la rutina una obra de gran calado y que tiene en todo caso un tono amable.


  Juan Berrio (Valladolid, 1964), es un ilustrador de reconocida trayectoria que ha enfocado su camino hacia la ilustración y el diseño gráfico, colaborando con diversas revistas y agencias de publicidad. En cómic, su obra siempre se ha enfocado a mostrar historias cortas que eran recopiladas en álbumes propios o en colaboración con otros autores. Miércoles es su primer álbum de entidad, una obra que fue merecedora del Premio Internacional FNAC-Sins Entido de Novela Gráfica en 2012.


   El trazo de Berrio es límpido, sencillo en apariencia pero con un enorme trabajo detrás, que muestra un dibujo precioso, tanto en la caracterización de los personajes, como en la ambientación del barrio y la ciudad, que puede pasar por cualquiera de las calles de allá donde residamos. Con una composición de la página sencilla y ágil que facilita la fluidez de la narración, así como el uso del color en bitono con el uso del negro y el naranja y toda la mezcla y combinaciones que puede salir de éstos.  Una gama de tonalidades que juega con el entorno otoñal de la historia y es una baza más para disfrutar de éste título.


   Al finalizar la historia, Juan Berrio nos regala un extra que lleva por título Miércoles, minutos musicales, donde los protagonistas del relato (en éste caso en blanco y negro) cantan y bailan al son de su música favorita (Nat King Cole, Karina, Luis Aguilé, Carlos Berlanga) durante sus quehaceres diarios y que pone un broche final a una obra que es todo un derroche visual y un placer para los sentidos.

  Miércoles es uno de esos títulos que merece ser repasado cada no mucho tiempo y que siempre pondrá una nota de optimismo, incluso en el día más gris que tengamos.


viernes, 27 de febrero de 2015

La Máquina del Tiempo #45 [webcómic]

Llegado el viernes con vistas a un nuevo fin de semana, se antojan un poco buscar formas amenas de disfrutar de estos días de asueto... y que menos que comenzar con un aperitivo en forma de webcómic, con la adaptación de La Máquina del Tiempo, la novela de H.G. Wells... que desde Extrebeo y con la inestimable y agradecida colaboración de grandes artistas del tebeo y la ilustración extremeña, os regalamos a todos los seguidores cada semana.

Hoy contamos con la aportación de Fermín Solís. Autor de sobra conocido y que apenas necesita presentación pues su labor y trayectoria es ampliamente reconocida por todos y que ha hecho un hueco en su apretada agenda para regalarnos esta magnífica página.

Haced click en la imagen para ampliarla y disfrutarla en toda su intensidad.


Página 45 por Fermín Solís

Todos los viernes una nueva entrega aquí,
en el blog de exTreBeO

jueves, 26 de febrero de 2015

De la C a la C (14) Stan the Man

Un día cualquiera del año pasado estaba yo por la tarde en casa de mis padres. Eso trae implícito que estábamos viendo “Ahora caigo”, pero eso vosotros no tenéis por qué saberlo. El caso es que ningún concursante supo contestar a la pregunta: “Nombre del creador de Spiderman o Ironman”. Mis padres tampoco. Y ojo, que daban letras. Me ofendí todo lo que puede ofenderse alguien que sabe que su afición es minoritaria y que no ha contestado bien una pregunta sobre deportes en la vida. O sea mucho, pero fingiendo que poco. ¡Es que estamos hablando de Stan Lee, señora! ¡Probablemente la persona por la que soy un enganchado a los cómics!

Yo entré en los cómics, desde muy chiquinino, por los superhéroes. Los sigo leyendo. Y sigo mirando de reojo a los lectores/autores de cómics que para justificar las bondades del género dicen que “los cómics no son solos superhéroes”. Que claro, es verdad. Pero se olvidan de decir que hay comics de superhéroes MUY buenos. En fin, que me gustan los cómics de superhéroes y los sigo leyendo. Y no creo que los cómics de superhéroes existieran, y mucho menos tal y como son hoy en día, si no existiera Stan Lee. 

Stan Lee nació en Nueva York en 1922. Aunque por aquel entonces no se llamaba Stan Lee, sino Stanley Lieber. Malvivía con sus padres y su hermano Larry en un apartamento de un solo dormitorio de las perrinas que podía sacar su padre, que era sastre, durante la Gran Depresión. Así que, aunque su sueño era ser escritor, en cuanto pudo se puso a currar. Con 17 años entró como asistente en Timely Comics, una nueva editorial de cómics y revistas pulp propiedad de Martin Goodman. Que Goodman estuviera casado con la prima de Stan Lee seguramente tuvo algo que ver. Timely cambió de nombre en los años 50 a Atlas y en los 60 al que es su nombre hoy en día: Marvel comics. Sus primeros trabajos en la editorial consistían en llenar los tinteros, subir la comida y borrar los lápices de las páginas entintadas. 

Dos años después le dieron la oportunidad de escribir profesionalmente por primera vez. En los cómics del Capitán América se incluía una historia narrada (sin dibujo) de un par de páginas. Stanley Lieber escribió la del número 3. Como pretendía conservar su nombre para trabajos más “literarios” usó un seudónimo que no era más que su nombre de pila dividido fonéticamente en 2: Stan Lee. En esta historia ya marcó un hito: Por primera vez el Capitán América lanzó su escudo, algo que ha seguido haciendo hasta el día de hoy (el Capi ya tine unos añitos, como ya sabréis si seguís los eventos de Marvel más actuales) Un par de meses después ya estaba escribiendo guiones para los cómics. Ese mismo año el editor jefe de Timely se marchó de la editorial por problemas con Goodman (el dibujante estrella, Jack Kirby, también. Martin Goodman debía tener un carácter regulero), y este en vez de buscar fuera ascendió a Stan Lee, que tenía 19 años. Se le debió de dar bien, porque continuó como editor jefe hasta 1972, cuando ascendió a jefe jefe. 

En 1950 Stan escribía todo tipo de cómics: Terror, románticos, bélicos… La editorial, por aquel entonces Atlas comics, decidía la temática de sus cómics de acuerdo a los siguientes criterios: Se vendían ese año. A finales de la década Stan estaba harto y casi decidido a dejar el mundo del cómic. Por suerte para nosotros apareció su mujer Joan.

En 1960 la editorial DC estaba viviendo el renacer del género superheroico con sus nuevas versiones de Flash y la Liga de la Justicia. Así que Goodman decidió subirse al carro y le pidió a Lee que creara un nuevo grupo de superhéroes. Este llegó a casa diciendo que estaba harto del encorsetamiento al que estaba sometido y que lo dejaba. Pero su Joan le dijo, sabiamente, que ya que iba a dejarlo y no tenía nada que perder… ¿Por qué no pasar de todo y escribir como le diera la gana? No tenía nada que perder. Así que el Sr. Lieber se puso manos a la obra y creó un grupo de superhéroes totalmente diferente de lo que se había escrito hasta el momento: The Fantastic Four

¿Por qué eran diferentes? Por varias cosas. Algunas superficiales, por ejemplo: No tenían personalidades secretas, todo el mundo conocía su condición de superhéroes y vivían de acuerdo a su condición de estrellas; En vez de coloridos disfraces de superhéroe todos llevaban el mismo uniforme sencillo e incluso, en los dos primeros números, iban  vestidos de calle. Y otras más profundas. En aquel momento los superhéroes eran personajes unidimensionales que hacían el bien porque es lo correcto y nunca perdían la sonrisa, el buen humor y el american style of life. Los Cuatro Fantásticos peleaban entre ellos, tenían problemas por la irritabilidad de la Cosa y la inmadurez de la Antorcha. La Cosa, sobre todo al principio, era un monstruo atormentado por su aspecto, amargado y tendente a la violencia, siempre dispuesto a echarle en cara a Reed el haberse transformado en un monstruo por su culpa. Se planteaban sus acciones y trataban de entender a sus enemigos.  

Este nuevo tipo de cómic resultó un éxito sin precedentes, por lo que Stan Lee tuvo vía libre para crear un nuevo universo de superhéroes humanos, con debilidades y problemas. ¡Y eso hizo! En esos primeros años cocreó a muchos de los personajes que a día de hoy siguen siendo la base del Universo Marvel: La Patrulla X, Ironman, Spiderman, Daredevil, Hulk, Thor, los Vengadores, Nick Furia o mi personaje favorito de siempre: El Dr. Extraño.

Además de crear nuevos personajes recuperó a los tres personajes más importantes de la Timely de los años 40: La Antorcha Humana, Namor y, por supuesto, el Capitán América. Pero no solo cambió la forma de hacer cómics (con el Método Marvel que un día comentaré en profundidad pero que básicamente le daba mucha más libertad al dibujante) y de tratar a los superhéroes: También cambió la forma en la que el cómic se relacionaba con el lector: Para empezar, comenzó a poner en la primera página (splash page) los nombres no solo del guionista y el dibujante, sino también el del entintador, colorista y rotulista. Además incluyó en los cómics un boletín de noticias del “Bullpen”, que era como llamaban al grupo de trabajadores de Marvel, en el que contaba de forma desenfadada lo que acontecía en las oficinas. Ese estilo desenfadado también se llevó a las páginas en las que respondía al correo de los lectores. Hizo, en general, mucho más cercano al lector, haciendo que se sintiera en cierto modo partícipe de la industria. El Método Marvel, en el que el guionista daba unas pautas de la historia al dibujante, este la dibujaba a su aire dejando los diálogos en blanco y por último el guionista rellenaba los bocadillos, le permitió tener un ritmo de trabajo espectacular: Guionizaba todas las series, respondía a las cartas, escribía las secciones de noticias y la publicidad… Cuando aumentó el número de series tuvo que ir contratando nuevos guionistas (el primero Roy Thomas, otro máquina del que hablaré algún día), pero siguió guionizando regularmente hasta 1972, cuando aumentaron sus responsabilidades. 

Otra de las cosas en las que destacó en sus guiones fue la introducción de temas que en ese momento eran todavía tabú: Superhéroes negros, feminismo, lucha contra el racismo, etc. Y el tema de las drogas que ya traté cuando hablamos de la censura. 

En estos años, por cierto, cambió legalmente su nombre a Stan Lee. 

Como buen adicto al trabajo, en cada avance que daba Marvel Stan Lee estaba detrás. Guionizó durante muchísimo tiempo la tira de prensa de Spiderman. Siempre hizo la voz narradora en las series de animación basadas en personajes Marvel. Se implicó en los proyectos televisivos, etc.


Aunque a partir del 72 dejó de escribir guiones regularmente siguió siendo la cara visible de Marvel, yendo a las convenciones, escribiendo boletines, etc. También ha seguido guionizando de forma irregular para Marvel e incluso otras editoriales. En 2001 inclusó guionizó una serie de comics llamdos “Just imagine…” para DC en los que se hacía una relectura de sus superhéroes más emblemáticos (Batman, Superman, Flash, Wonder Woman, etc.) si los hubiera creado él. 

A día de hoy, con sus 93 añitos, sigue guionizando esporádicamente, haciendo cameos en casi cada película de Marvel, presentando unos programas muy raros en Discovery… Y aún le queda tiempo para cosas como esta


O esta


Para terminar un par de curiosidades: Una. La mayoría de los personajes que creó para Marvel tienen la misma primera letra en nombre y apellido: Reed Richards, Peter Parker, Stephen Strange, Scott Summers, Matt Murdock, Bruce Banner… Según él esto lo hace para no olvidarse del nombre, ya que tiene una memoria espantosa. El único de las grandes creaciones de Stan Lee en la que esto no ocurre es Tony Stark, Ironman. Porque la primera vez que se utilizó su nombre en un cómic Stan Lee ya no era el guionista. 

Dos: Es lo que en términos sociológicos se llama “un puto enrea”


Y tres: Ha hecho famosa en todo el mundo del cómic la forma en la que firmaba la mayoría de sus cartas y boletines. Una expresión que es el lema de su Nueva York natal. Una que ya has leído muchas veces en este blog. Nos vemos la semana que viene. ¡Gracias por leerme! Y, como diría Stan “The Man” Lee…

EXCELSIOR!

lunes, 23 de febrero de 2015

95 exTreBeO micropodcast: TANIGUCHI

Doblen el espinazo y hagan la reverencia japonesa. Traemos para al programa a uno de los mangakas más respetados y queridos, Jiro Taniguchi (Tottori, 1947). Y para comentar a este espléndido, íntegro y poético autor traemos a un invitado "de la casa", Miguel Gómez Andrea, nuestro Gol, fan de la obra de Taniguchi que se ha devorado todo lo publicado del autor japonés hasta la fecha (al menos lo que ha salido en español...).

"A pesar de su aparente sencillez, las posibilidades expresivas del cómic rivalizan con las de cualquier otra forma de arte." Bill Watterson

A fecha de hoy Jiro Taniguchi es uno de los mangakas más conocidos y reconocidos en Occidente, especialmente en lo que se refiere al manga dirigido a adultos. Su estilo es realista y limpio, perfeccionista en los fondos y los detalles, casi "fotográficos", e impecable técnicamente. Casi siempre en blanco y negro. El mensaje de su obra, en general por lo que más se le reconoce, raya a una gran altura moral y alcanza altas cotas en lo poético. Temas como los sentimientos o el respeto por la naturaleza son tratados con aparente sencillez y contenida emoción, con inteligencia, desvelando verdades universales con maestría y haciendo de sus cómics obras admirables para cualquier lector de cualquier cultura. Lecturas reposadas y profundas desde lo esencial que consiguen, sobre todo, que uno se reconcilie consigo mismo y con la Naturaleza.

Entre sus obras más conocidas por aquí destaca El almanaque de mi padre, en Planeta (publicado en sentido de lectura occidental), aunque la mayoría de sus obras están en el catálogo de Ponent Mon. Cómics como El caminante, Barrio Lejano, El olmo del Cáucaso o El gourmet solitario son igualmente recomendables, así como todas sus historias dedicadas a la relación y el enfrentamiento del hombre con la Naturaleza, como la trilogía dedicada a Seton, el naturalista viajero y La cumbre de los dioses (5 t.). Pronto se publicará Los vigilantes del Louvre, un viaje interior y artístico al mundo que contiene este museo sin igual. 

Se le ha relacionado con la Nouvelle manga (especie de fusión entre el cómic franco-belga y el manga), si bien las obras de Taniguchi gozan de personalidad propia y abordan gran variedad de temas, alejándose de condicionamientos formales externos. Lo que sí estaría claro es que Taniguchi se incluiría en esa vertiente seria o más para adultos del manga llamada gekiga, que podría compararse en cierta forma con el género -debates terminológicos aparte- que se ha dado en llamar novela gráfica. Un autor para todos los públicos... inteligentes y de buen gusto, de ambos géneros. (por Antonio Roguera)
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domingo, 22 de febrero de 2015

[Reseña] LA MUERTE DE SUPERMAN (Super Squad). II de II

Nota: Continúa de la semana anterior

La cuestión se planteaba desde el principio, ¿qué personaje o villano se encargaría de llevar a Superman a la tumba?  Desde el principio se determinó que no podía ser uno de los clásicos, Lex Luthor, Brainiac o Darkseid (por mucho que durante años persiguiesen tal fin), pues quedarían marcados después de ello. Estaba claro que debían crear un nuevo villano con la suficiente fuerza y potencia para poder matar a Superman en una pelea épica que se prolongaría durante varios números. Entonces nació Doomsday (Juicio Final en las versiones hispanas) un personaje que ya desde su propio nombre dejaba claras sus intenciones.


Obviamente, la muerte de Superman debía ser un acto de heroico sacrificio y para eso Doomsday debía ser una imparable fuerza de la naturaleza que arrasa todo a su paso en su deambular recto y lineal a lo largo de todo Estados Unidos con destino Metrópolis. La Liga de la Justicia ha caído ante su ímpetu destructor y solo una persona en el mundo puede hacerle frente, el Hombre de Acero. Una pelea épica que se alargaba durante varios números hasta llegar a Superman #75 (Vol.2). Ejemplar dibujado para la ocasión por un pletórico Dan Jurgens, en el que cada página era una splash page mostrando la batalla final de Superman contra Juicio Final y en el que sientes cada golpe, cada puñetazo, cada salpicadura de sangre y destrucción en un enfrentamiento que sólo podía terminar con el sacrificio supremo del primer superhéroe de la historia para detener la violencia destructiva de Doomsday. Las últimas viñetas, con Lois Lane sosteniendo a un moribundo Superman como si de una Piedad se tratase, han quedado para siempre en el imaginario colectivo y la historia de los cómics.

La reacción del mundo entero no se hizo esperar. La muerte de Superman había conseguido algo casi imposible, los medios de comunicación de todo el planeta se volvieron a los cómics. La caída del mayor superhéroe de todos los tiempos fue un acontecimiento de alcance global, que llenó noticiarios, portadas de periódicos y programas de televisión por todo el mundo. Los creadores de tan magno evento fueron entrevistados en decenas de programas de radio y televisión. La trayectoria histórica de Superman fue repasada al dedillo a través de documentales y reportajes y la gran “S” roja sangrante inundó con su inconfundible silueta todo tipo de productos; camisetas, tazas de café, llaveros, muñequeras… el héroe, tras su muerte, había vuelto triunfante.

Pero, como comentamos anteriormente, la muerte de Superman no significaba el final de todo, sino el principio de una historia más grande que tendría como único fin el regreso de entre los muertos, del Hombre de Acero.

La historia seguía en Funeral por un amigo, donde asistimos a los vanos intentos por reanimar al héroe caído y la conmoción que produce en todo el mundo la noticia de su muerte, así como el majestuoso y multitudinario entierro de Superman, cuyo féretro fue portado por Batman, Wonder Woman, Robin, Flash, Aquaman y Green Lantern y su obituario pronunciado por el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Esta serie de cómics books se centraba en los sentimientos de las personas cercanas a Superman así como el infarto que sufre Jonathan Kent tras enterarse de la noticia de la muerte de su hijo y cuya presencia en un sueño onírico le salva, in extremis, la vida.

Una vez pasado el luto, comienza una nueva saga en la que diferentes personajes intentarán llenar el hueco dejado por Superman, portando para sí su símbolo. El Reinado de los Superhombres. Estos cuatro personajes serían los encargados de protagonizar cada una de las cuatro series supermaneras con las que contaba DC Cómics por entonces. En Man of Steel, el protagonista era John Henry Irons, un trabajador del metal que portaba una armadura y se veía imbuido por la moral de Superman, hasta el punto que muchos pensaban que el kriptoniano había traspasado su mente a este personaje. Adventures of Superman fue protagonizada por una quinceañera encarnación del héroe al que todos tildaban de Superboy, y que resultaba ser un clon del propio Superman, desarrollado en los Laboratorios Cadmus. Action Comics fue a parar a manos de un personaje que parecía el propio Superman encarnado, aunque lleno de furia y violencia, que prefería resolver los problemas de la manera más expeditiva posible (impagable la escena en que rompe las manos de un simple ladrón) y que resultaba ser el Erradicador, la máquina kriptoniana que encerraba todo el conocimiento y el legado de Krypton y que había tomado forma humana con la apariencia de Superman. Y la serie homónima, Superman, fue para una versión cibernética del Hombre de Acero, al que todos llamaban Superman Cyborg y que al final resultaba ser el Dr. Hank Henshaw, un científico que había sufrido un accidente espacial meses antes de la muerte de Superman (al que responsabilizaba del mismo) y cuya consecuencia, aparte de la muerte de su esposa y compañeros de tripulación, fue la completa destrucción de su cuerpo, quedando su mente libre y pudiéndose integrar en máquinas y computadoras. Con el tiempo tiene la habilidad de hacerse corpóreo y con un fragmento de ADN del kriptoniano, toma su identidad con el último fin de destruir su reputación.
La saga del Reinado de los Superhombres duró varios meses y planteaba dudas razonables acerca de cual de los cuatro personajes podría ser el auténtico Superman. Diferentes encuentros, y sobre todo, desencuentros entre ellos llenaron varios números de las series hasta que en el climax final se desvela todo el misterio.

La macrosaga de la muerte finalizó con El Regreso de Superman. El auténtico Clark Kent estaba refugiado en la Fortaleza de la Soledad. Los robots de la fortaleza le recogieron tras su funeral de su propia tumba con la intención de regenerarlo. Superman había muerto, pero su esencia kriptoniana le mantenía en una muerte latente de la que era posible renovarse gracias a la tecnología de su planeta de origen. Durante los meses que transcurrieron desde su muerte hasta el regreso, cuatro personajes habían tomado su manto y uno de ellos lo había usado para sembrar el mal y deshacer su buen nombre. Superman regresó con un look más agresivo, melenas largas y el traje negro de regeneración kriptoniano que servía para fortalecer sus células con la energía de nuestro sol amarillo. En una batalla épica, con la ayuda de Superboy, Steel y el Erradicador, se enfrentaría al Superman Cyborg para restablecer su nombre y salvar al mundo una vez más de paso.

La saga de lo que posteriormente se dio en llamar La Muerte y el Regreso de Superman, había sido una jugada plena de los creativos de DC Cómics. Durante más de un año y con unos argumentos perfectamente planificados, fueron sembrando la semilla de lo que fue un auténtico éxito de ventas. Un acontecimiento que sobrepasó todos los límites previstos y que dejó estas palabras del propio Mike Carlin “es un truco que, por desgracia, sólo funciona una vez”.

Sin embargo el juego sentó cátedra en el mundo del cómic y posteriormente surgió, La Caída del Murciélago, donde se narraba la derrota de Batman a manos de Bane y acababa con el Señor de la Noche postrado en cama con la espalda rota y con otro portando su nombre y su traje o los acontecimientos posteriores de la exitosa Civil War marvelita, con un Capitán América que caía asesinado en las escaleras del Congreso de Estados Unidos (un evento que también causó sensación en su época)y, recientemente, la muerte de cierto mutante de malas pulgas y largas garras.

Pero como todos sabemos, los superhéroes no se mantienen muertos mucho tiempo y siempre vuelven triunfantes. Porque todo esto es fantasía, el producto descuidado de la imaginación del hombre… 


viernes, 20 de febrero de 2015

La Máquina del Tiempo #44 [webcómic]

Llega otro viernes en compañía de un nuevo fin de semana. Si no tenéis planes para estos días podéis pasaros por un remoto futuro lleno de increíbles criaturas como los Eloi y los temibles Morlocks en la adaptación gráfica de la novela La Máquina del Tiempo, del genial H.G. Wells.

Hoy nos acompaña el gran dibujante e ilustrador placentino, Ángel García Nieto, que toma el apodo de TiTo para sus labores historietiles.

Ya sabéis que si queréis disfrutar de esta entrega con más detalle, sólo tenéis que clickar en la imagen para ampliar.


Todos los viernes una nueva entrega aquí,
en el blog de exTreBeO